dilluns, 26 d’octubre del 2009
Un quadre sense firma
diumenge, 18 d’octubre del 2009
Consumisme

Me llamo Octave y llevo ropa de APC. Soy publicista: eso es, contamino el universo. Soy el tío que os vende mierda. Que os hace soñar con esas cosas que nunca tendréis. Cielo eternamente azul, tías que nunca son feas, una felicidad perfecta, retocada con el PhotoShop. Imágenes relamidas, músicas pegadizas. Cuando, a fuerza de ahorrar, logréis comprar el coche de vuestros sueños, el que lancé en mi última campaña, yo ya habré conseguido que esté pasado de moda. Os llevo tres años de ventaja, y siempre me las apaño para que os sintáis frustrados. El Glamour es el país al que nunca se consigue llegar. Os drogo con novedad, y la ventaja de lo nuevo es que nunca lo es durante mucho tiempo. Siempre hay una nueva novedad para lograr que la anterior envejezca. Hacer que se os caiga la baba, ése es mi sacerdocio. En mi profesión, nadie desea vuestra felicidad, porque la gente feliz no consume.
Fixeu-vos quin efecte podria provocar parlar als adolescents des de la perspectiva amb què es fa en aquest text que fa temps em va passar un tal Joan Pòrtulas, un tiu que hi toca molt, la veritat.
dilluns, 12 d’octubre del 2009
Tal vez soñar

Yo había soñado muchas veces con tener entre mis manos un libro como éste. Hace años lo habría usado mucho en mis clases de BUP. Ahora no paso de 4º de ESO y tendré que conformarme con leerles a mis alumnos algunos fragmentos. Se trata de un somero repaso a las grandes ideas filosóficas que mueven el mundo, rastreadas a lo largo de grandes obras de la Literatura universal: temas como la muerte, el bien y el mal, Dios, el hombre, vistos con los ojos de Ulises, Ana Frank, Robinsón, los hermanos Karamazov... Os enamoraréis de la Filosofía y de la literatura de un solo plumazo.
Este libro tiene muchas virtudes, pero voy a comentar solo dos que me parecen fundamentales: La primera es formal y se refiere al estilo de Ayllón: es pura fluidez. No sé si os ocurre al leer a este autor, pero la sensación es de rodar por un plano inclinado. Su sencillez expositiva (¡qué difícil lograr eso!) te lleva de la mano. Su frase es de contrucción ágil. La segunda virtud se refiere al contenido: Ayllón consigue algo increíblemente complicado: ser sintético. Consigue enarbolar una montaña de complicada ciencia filosófica con una sencillez de razonamiento impresionante. Todo es sencillo cuando lo trata con su prosa sobria y elegante. Os lo aconsejo si sois de los que tenéis ganas de atacar los grandes temas sin tener que leer, a estas alturas del partido, grandes tomos o ensayos complejos. Ayllón acerca al lector las grandes ideas y las sintetiza con amenidad de la mano de las principales creaciones de ficción del hombre. Cada capítulo, un tema. Por cierto, no os perdáis el último sobre el tema de Dios. Magistral. ¡Gracias, Joserra!